Nunca supe bien por qué siempre quise pegarles a los pobres chabones que se disfrazan de Barney. Y siempre que saco el comentario alguien me dice la "irrefutable" verdad de que no hay nada más triste que disfrazarse de empanada. Pues sí, hay algo más triste, lo vi a mediados de febrero en un peaje volviendo de la costa:

Cuando se lo conté a
Belén me dijo que me disfrace de goma y empiece a perseguirlos; todavía me estoy riendo.
Nota aclaratoria (por si hace falta): No tengo absolutamente nada en contra de los que hacen estos trabajos, solo me lo tomo con humor. Como dijo Don Ramón: "Ningún trabajo es malo, lo malo es tener que trabajar"
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